domingo, 20 de septiembre de 2009

Los melocotones

La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales.

Esta cita de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, lleva años en el tablón del porche del albergue de Amayuelas. Y cada vez que la releo me dice algo nuevo: sobre “mis” gatos, la ganadería industrial, lo que como… también me recuerda a un amigo, Cipri.

Hace años vino una pareja de la ciudad para conocer a Cipri y hablar de proyectos y agricultura eco. Con ellos traían a Negu, un pastor alemán recogido en una perrera y que había recibido muchos palos en la vida. Era un animal desconfiado con las personas y nunca se dejaba tocar por desconocidos hasta pasados muchos días de trato amable.

Encontramos a Cipri pastoreando una docena de vacas por los rastrojos veraniegos de su pueblo, con un trozo de tubo de plástico a modo de vara.
Le saludamos desde lejos. Negu trotaba alegre por delante y fue el primero en llegar. Lentamente se acercó hasta dejar su cabeza bajo la mano de Cipri, que lo acarició mientras nos saludaba.
Los visitantes no daban crédito a lo que veían. ¿Qué percibió el perro en ese ser bondadoso para dejarse tocar, incluso hasta buscar el contacto de su mano?
Esa misma mano grande es la que ha recogido los melocotones de esta pasada semana.

Lo cierto es que este buen amigo, tímido, de risa explosiva con lágrimas, tiene un don para los animales y el huerto. Nacido y criado en una casa humilde al pie de la sierra de la Tesla, ha viajado desde su azada y la cuadra de toda la vida a una conciencia sorprendentemente abierta. Lo conocí cuando llegué a Las Merindades, hace quince años. Decubrimos entonces que tanto él como yo acabábamos de cosechar 800 kilos de alubias ecológicas sin saber cómo las íbamos a vender. Callejear por Bilbao recorriendo tiendas y restaurantes con sendos sacos de alubias al hombro une mucho. La venta fue desastrosa.
Apasionado por la agricultura biodinámica, que va más allá de la “ecológica”, Cipri suele presentarse inesperadamente, siempre con algún regalo: cerezas, ciruelas, manzanas…

Hace unos días me telefoneó: -Tengo unos melocotones muy ricos, Iñigo. ¿Te interesan para tus cajas? –Venga, vamos a probarlos.Son los que habéis recibido esta semana. Y creo que la que viene meteremos alguno más.
Los melocotoneros los plantó hace unos años en Mijangos, en una finca de cascajo, que va bien para este árbol, porque drena fácil, cerca del río Nela. –¿De qué variedad son? - De alguna autóctona… Los plantones me los vendieron unos jubilados que tenían un viverito en Tamayo, cerca de Oña, son de patrón franco (o sea, de hueso de melocotón sembrado) injertado con esa variedad de la zona.

Hay plantaciones profesionales de melocotón ecológico en Navarra, en Murcia, en Extremadura… fincas grandes que envasan toneladas de fruta de cultivo ecológico certificado. Recibisteis algo de esto en las cajas de Junio. Era otra cosa.

Después de varios años sin dar fruto apenas, esta vez las ramas estaban tan cargadas que Cipri tuvo que apuntalarlas. Ha coincidido que la flor no se heló en marzo y que el verano ha sido ideal para esta fruta: seco y soleado (aunque las raíces piden riego generoso). Así que os hacemos partícipes. Si están un poco duros esperad unos días a que terminen de madurar en casa.

Esta vez la caja también ha llevado una ramita de hierbabuena, que si tenéis tendencias caribeñas puede servir para un mojito y si africanas para un té moruno. O bien como condimento. Intentaremos que os llegue una ramilla de tiempo en tiempo.

Hemos empezado a sacar y a repartiros nuestras primeras patatas de la temporada. Éstas son de la variedad Spunta.
Un socio me dijo que ya no sabía qué hacer con la berenjena, que la cocía, porque frita chupa mucho aceite. ¿Cocida?!! A otros socios interesados por la macrobiótica les parece demasiado “yin”. De acuerdo, es una hortaliza yin. Creo que la mejor y más simple solución para ambos es el horno (como decía la canción “…ya la mete en el forno”), cortada en mitades o rebanadas gordas, con un poco de aceite y sal. El horno “yanguiza”, o bien le quita un poco el carácter “yin”. No queda aceitosa y resulta deliciosa acompañando arroz, carne, pasta, con guisos varios, con pan. Ante la duda, volvamos a lo simple.

Por fin ha llovido y se ha lavado el campo. El aire cargado del verano se ha refrescado, y los verdes brillan. El pueblo ha quedado vacío de veraneantes… estamos los pocos de siempre.
Katharina y Johannes acaban partir de vuelta para Alemania y sólo queda Kate, la voluntaria australiana. Ayer, en los ratos que no llovía y asomaba el sol estuvimos mano a mano recogiendo las primeras calabazas: cientos de tonos anaranjados llenando todo el remolque. Me venía al tarareo esa canción de los andaluces EA!
Que llueva, que llueva
la Virgen de la cueva

que sí, que no,
que caiga un chaparrón,
que crezca la hiebagüena
… y en tu corazón.
Papapá, papaparara…

Tómala y siémbrala
riégala, ya crecerá.