viernes, 2 de julio de 2010





He aquí unas fotos del último encuentro de socias y socios de La montañuela que tuvo lugar en La Prada. Visitamos la finca y terminamos con una comida en el bar del pueblo. En las fotos se nos ve en el cuarto donde envasamos la verdura, junto a los cerezos y ciruelos y por último posando en la plaza del pueblo después de la comida.
Gracias por vuestra visita.
Esperamos vernos de nuevo en otoño.
Abrazos

jueves, 4 de febrero de 2010

por la Vía Campesina

Quizá como consumidora ya tienes bastante con haber dado el paso de comer ecológico, que sale más caro, con pensar qué hacer con tanta cebolla (es que este año tenemos mucha y se empiezan a subir)… has aprendido a reconocer las etiquetas de agricultura ecológica y tienes una idea de en qué se diferencia de la agricultura “normal”. Pues bien, hoy me gustaría presentarte algunas ideas más para la sopa de los modelos agrarios.

Hace veinte años para muchos aprendices de hortelano nuestra cuestión clave en agricultura era ¿convencional o ecológica? Y algunas preguntas prácticas eran cómo hacer compost y abonar, cómo evitar los pulgones, de quién aprender… Después, cuando me esforzaba en vender puerros y comunicar lo que tenían de diferentes, un día conocí a un empresario de la alimentación guay que quería fabricar y exportar sopas de sobre con sello eco a partir de verduras desecadas producidas en la India y me fastidió que tanto lo suyo como lo mío se llamara igual.

En las asociaciones de consumidores eco de los 90 nos encontrábamos con una enorme oferta de productos con etiqueta ecológica producidos en lejanos países, por grandes empresas. Muchos pensábamos que de la calidad de una cebolla debería medirse incluyendo condiciones laborales, dimensión de la finca, relaciones económicas y de poder en todo el circuito, distancia –y gasoil- entre tierra y plato de cocido.
La etiqueta de agricultura ecológica da una garantía de “limpieza” (sin abonos ni pesticidas de síntesis) en la producción, y bienestar animal en la ganadería. Pero los conceptos agricultura ecológica, eco, bio, protegidos en nuestro caso por el Reglamento Europeo (CE) 834/2007, quedan limitados a lo que dice el propio texto, bastante exhaustivo acerca de los métodos de cultivo y productos utilizados; pero que no entra en las cuestiones sociales ni de modelo económico.

En el mundo de los pioneros de la agricultura ecológica encontrabas gente fascinante que ya hace décadas plantaban setos, defendían la venta directa local, la autogestión, las semillas y razas autóctonas… y ennoblecían el mundillo y el nombre de la “agricultura ecológica” yendo más allá de la normativa con mucho corazón. Iluminaron mis comienzos entre otros, Arantza Arrien, Javier Aldaya, los hermanos Cabodevilla, la cooperativa La Verde, de Villamartín…

Ahora, junto a mucha gente así hay empresas de todos los tamaños que cumplen el Reglamento, por ejemplo, grandes bodegas convencionales con su sección de vino eco, para no perder ese mercado, consiguen su etiqueta y vale.
Por otra parte millones de pequeños granjeros de todo el mundo, especialmente en países pobres, hacen una agricultura familiar casi o totalmente ecológica y venden en el mercado local, sin ningún inspector ni sello.

Cuando unos pocos científicos y agrónomos empezaron a divulgar la palabra AGROECOLOGÍA -que incluye lo socioeconómico además del ecosistema en la manera de valorar cómo se produce la comida- fue una puerta abierta para muchos. La agroecología iba a ser esa ciencia que “pondría mejor nota” a la comunidad guatemalteca que vende sus excedentes a granel en el mercado local que a la gran empresa europea de exportación de precocinados ecológicos con-todas-las-etiquetas y envoltorios.

Paralelamente, desde la gente más cercana a la tierra surgió hace casi dos décadas LA VIA CAMPESINA, coalición de 148 organizaciones campesinas de medianos y pequeños agricultores (como los “sindicatos” cercanos EHNE o COAG), de jornaleros, mujeres rurales y comunidades indígenas. Representa a unos 200 millones de campesinos. Popularizó el concepto de SOBERANÍA ALIMENTARIA como el derecho de los pueblos a definir sus políticas agropecuarias y de producir alimentos localmente, el derecho de las personas a decidir qué cultivamos y qué comemos.
No es lo mismo que seguridad alimentaria, un concepto mucho más institucional y paternalista a mi modo de ver.
La Vía Campesina defiende una agricultura familiar y sustentable orientada a los mercados locales. Apoya también la pesca artesanal y el pastoreo tradicional.
Queda así perfilada a escala mundial otra polaridad: AGRICULTURA CAMPESINA vs AGRONEGOCIOS o agrobusiness.
En un extremo está la agricultura tradicional local sostenible de pequeños que PRODUCEN COMIDA.

En el otro extremo los agronegocios que PRODUCEN DINERO. Llevan décadas simplificando los paisajes agrarios del mundo. En condiciones artificiales de mercado que arruinan a los campesinos y los empujan a las ciudades, han ido ocupando su lugar. Llenando las estanterías de los hiper de comida estandarizada o basura, contaminando, calentando el planeta con gases invernadero, robando legalmente tierras al bosque, transportando absurdamente millones de toneladas de piensos o comida de un extremo al otro del planeta. Se acercan al control global de la comida, desde las semillas a la distribución. Sus defensores dicen que es la única manera de alimentar al planeta. Sin embargo está demostrado que este modelo genera más hambre y produce mucha menos comida por unidad de energía invertida.

Son nuestro entorno y están en nuestras contradicciones cotidianas: Te tomas un pincho de tortilla y una caña o entras inocentemente en el hiper, coges una bandejita de pechugas de pollo, un embutido de cerdo, unas peras, una chapata… bien pueden ser animales criados a menos de cien leguas de tu casa pero con piensos a base de soja transgénica cultivada en tierras robadas a la selva en Sudamérica. Porque la cabaña ganadera europea come pienso de origen trasatlántico. Los campos europeos no pueden cebar a tanto ganado como comemos. Peras de una compañía exportadora chilena. En el caso del pan, el trigo puede venir de Ucrania si cuadra, pero si viene de Navarra o de Valladolid, los agronegocios están en la financiación, las grandes máquinas, los herbicidas y los abonos químicos.
En nuestras ciudades es difícil vivir sin apoyar esto.

Pero todavía la mayoría de la población mundial come sobre todo de comida campesina y local, aunque cada vez más alimentos pagan el peaje a las grandes agroempresas. Esta ola de robo legal, tanto de tierras, como de genes de semillas (biopiratería), derechos alimentarios, agua… también calienta el planeta y crece amparada por instituciones poderosas que dicen combatir la pobreza y promover el desarrollo.
Por eso, para muchos pequeños agricultores ecológicos de países ricos, sin olvidar el estiércol, el pulgón y el corral de las gallinas, la cuestión clave ha pasado a ser agricultura campesina o agronegocio?

Cada cual vive como puede, y cada agricultor se sitúa más o menos cerca de uno de esos dos extremos. Para nosotros, aun peleando con nuestras contradicciones, la AGRICULTURA CAMPESINA es el horizonte y la manera en que queremos caminar.
Besos Iñigo

para saber más:
www.viacampesina.org

miércoles, 27 de enero de 2010

Cardos, lombarda, apio y miel


Esta semana os llega la segunda y última tanda de cardos. También almendras de un pueblecito zaragozano. Os copio de nuevo la receta del cardo con almendras por si no conserváis la nota de la caja de Navidad. La foto recolectando cardo es de la pasada vez, hace un mes.

Ingredientes: 800 g de cardos, zumo de 1 limón pequeño, 2 a 4 dientes de ajo, media cebolla (opcional), 400 ml de leche, 50g de almendras tostadas y picadas, harina, perejil, aceite de oliva y sal.
Preparación: Se limpian las pencas con agua y un cuchillo, retirando los bordes ennegrecidos. No es necesario quitar completamente la piel, sólo la que sale con facilidad. Se trocean en trozos de aproximadamente 4 x 5 cm. Las pencas anchas pueden cortarse en dos longitudinalmente. Inmediatamente se ponen a remojo en un cuenco con agua, el zumo de limón y una cucharada de harina para que no ennegrezcan. Cuando está todo troceado, se escurre y se vierte en una olla con agua hirviendo y sal y se deja cocer una hora. Reservamos todo, caldo incluido. Luego preparamos una bechamel ligera. Para ello dorar en aceite los dientes de ajo picados (si se quiere añadiendo media cebolla picada), desleir bien dos cucharadas de harina y entonces añadir poco a poco la leche removiendo para evitar grumos. Hay quien añade también dos cucharadas de almendra tostada molida en este momento. Dejar hacer hasta que espese y añadir un poco más de leche o algo del caldo de cocción si queda demasiado espeso, rectificando sal finalmente.
Las pencas cocidas se escurren y colocan en una cazuela, se cubren con la bechamel y se cuecen unos minutos más. Finalmente se espolvorea la almendra tostada troceada y perejil finamente picado.

APIO: Hay quien recibe el apio y me dice que no sabe muy bien qué hacer con él. En la Red hay muchas recetas, sopas, etc. Hoy os propongo una crema de apio:
Ingredientes: 350 g de apio, 300 a 400 g de patata, caldo vegetal, 250 g de cebolla, 2 dientes de ajo, aceite vegetal, especias.

Preparación: Lavar el apio y cortar los tallos en trozos pequeños o daditos. Hacer lo mismo con las patatas. Picar finamente la cebolla y pelar, lavar y cortar las patatas en dados. Pelar y picar finamente la cebolla y el ajo y ponerlos a dorar en aceite unos minutos. Añadir el apio y la patata y remover un poco. Luego añadir el caldo o si no se tiene, agua caliente. Dejarlo hervir un cuarto de hora, corregir sal y añadir especias. Sugerencias: pimienta negra, comino, limón rallado o nuez moscada. Batidora. Servir con perejil picado.
Otras opciones: Para espesar la crema, puede sustituirse la patata por copos de avena, maicena o tapioca, pero usándolas como cada cosa requiere. También puede añadirse nata o queso tierno antes de batir.

Si os ha tocado repollo, os daré otra sugerencia para cocinarlo como acompañamiento o plato solo, con toque oriental:
Cortar en tiras muy finas y rehogarlas en aceite de semilla (girasol o sésamo) en una sartén honda o wok salteándolo bien (solo o con zanahoria rallada en tiritas y/o cebolla en tiras finas) hasta que quede blandito pero no demasiado. Servir con salsa de soja (o sal y unas gotas de limón).
La lombarda rehogada queda más dura y nosotros preferimos comerla cocida o muy muy fina en ensalada.

El tarro de MIEL:
La miel que recibisteis la semana pasada procede de colmenas situadas en el entorno de La Prada, hasta unos cinco km. Las gestiona Vicente, que está en camino de asentarse en el valle y dedicarse a la apicultura. Está poniendo en marcha un bonito proyecto de apadrinar colmenas. La persona que apadrina recibiría los productos de la colmena (miel, cera, propóleos) anualmente. Ya os enviaré más información más adelante por si os interesa.
Actualmente la legislación de agricultura ecológica exige para la miel que las colmenas estén a más de tres km de cultivos no ecológicos, y en nuestro caso es imposible, porque hay campos de trigo más cerca. En otros aspectos, el manejo de las colmenas de Vicente es totalmente ecológico: por ejemplo, la VARROA (parásito de la abeja) la controla con medidas preventivas sin utilizar ningún tratamiento químico.
Esta tanda de miel es sobre todo de brezo pero tiene de otras flores. Vicente trata las abejas con el mismo cariño con que envasó los tarros para vosotros.

Hasta pronto
Iñigo

martes, 12 de enero de 2010

Donde está el repollo matarile rile rile?

Fúlgida luna del mes de enero, raudal inmenso de eterna luz,
a la insensible mujer que quiero
llévale a ella un mensaje tú.
...
Anda, ve y dile que ni un momento, desde que el alba nos separó,
no se me borra del pensamiento,
ni se me aparta del corazón.

Vicente Emilio Sojo



Queridos socios y socias:

Ya hemos vuelto de vacaciones; nuestros reyes majos Verónica y Jose han guardado bien la finca y han limpiado varias fanegas de alubias… afuera todo está blanco. Rastros de corzos y conejos cruzan el camino a la finca. La lunita creciente preside el amanecer.

Nada, que no hay manera de cortar la espinaca… siguen durmiendo tapaditas. Espero que la próxima semana se haya retirado la nieve y podamos. Esta vez hemos tenido que jugar con la nevada. Primero, el viernes Inma luchó contra la cellisca y la nieve para sacar las zanahorias antes de que la cosa se pusiera peor. Y ayer estuvimos jugando al tocado, hundido, para encontrar los repollos en el damero blanco, como véis en las fotos. Y para completar vuestras cajas os hemos puesto la primera tanda de alubias con el correspondiente tarro de guindillas en vinagre y los últimos pimientos choriceros, para vuestras sopas de ajo invernales.

En la última foto véis algunas de las alubias que os hemos repartido. No había de todas para todos, así que a cada cual le habrá tocado un tipo. Es que este año hemos hecho pruebas para ver cómo se comportan en campo las diferentes variedades.
La arrocera madura bien pero creo que la desecharemos porque se cuela por las cribas de la trilladora, es demasiado pequeño el grano. La blanca de riñón no resulta aquí tan bien como en su zona de origen, en el páramo leonés. Aquí su ciclo resulta demasiado largo para los veranos cortos que tenemos, le cuesta secarse al forraje y se traba luego al trillar. La amarilla tempranera alargada la llevo cultivando varios años y madura muy rápido, así que se adapta bien aquí, no sé si os gustará.
La que aquí llaman “tolosana” roja pinta de mata baja es en realidad una más (que llevo varios años manteniendo) de las muchas similares que se cultivan en los huertos de esta zona. Se parece a la “Pinta alavesa” pero es un poco más grande.
En las cajas grandes hemos puesto la variedad “de Ibeas de Juarros”, cultivada por nosotros a partir de semillas procedentes de Ibeas. Es una variedad local muy apreciada en Burgos.

Este año hemos cosechado más alubias, como para enviaros otro kilito más adelante. Si queréis podéis opinar sobre las alubias; indicad por favor la variedad que os ha tocado.
Por otra parte, también hemos cultivado una variedad de mata baja, de color crema con pintas rojas y la auténtica negra tolosana, que se han dado muy bien y espero sembrar en cantidad el año que viene (guardo toda la cosecha para semilla), a ver si su sabor y textura resultan tan buenos como en su zona de origen.
El repollo, de tipo aplastado, os recomiendo que lo probéis en ensalada, cortado en tiras muy finas y aliñado como si fuera lechuga. Después de estas fuertes heladas están muy tiernos y dulces. También va bien cocido o al vapor con los ajillos fritos acompañando al cocido de alubias… pero no dejéis de probarlo en ensalada.

Por último, os hemos enviado una matita de hierbabuena, con raíces, por si queréis plantarla en una maceta o en tierra, en el exterior. Basta que dejéis un poco de tallo y algunas hoja fuera y lo mantengáis húmedo. Enraiza con facilidad y en primavera tendréis una mata de donde coger coger alguna hojilla para condimentar.

Os quería contar algo acerca de La Vía Campesina y lo que ocurrió en Copenague, cómo los campesinos podemos bajar la fiebre al planeta... pero me doy cuenta que quizá sea necesario aclarar primero algunas cosas. Para algunos de vosotros lo que hacemos es agricultura ecológica. Pero es algo más. Hace años mi pregunta en agricultura era ¿es convencional o ecológica? y mis cuestiones prácticas cómo evitar el pulgón, cómo abonar, de quién aprender.
Pero, con el paso de los años, sin olvidar la importancia de con qué se abona y cómo se evitan las hierbas, mi pregunta clave ahora es: ¿AGRICULTURA CAMPESINA o agronegocio? Entender los entresijos del sistema alimentario global, nuestras contradicciones, qué apoyamos con cada acto de cultivo, compra o alimentación.
Otro día seguimos aclarando conceptos, que ahora la tarea nos espera en el campo. Aunque creciente la luna, tenemos tres días todavía de luna descendente en enero y nos vamos a podar los frutales.
Tijeras y chubasquero, buenos días de lluvia sobre nevada.

Feliz año nuevo.